Terraza, café, pitillo, amigo, mucho tiempo y ganas de hablar. Todas estas circunstancias confluyeron hace unas semana y, tras la conversación, el contertulio hablaba de compartir las reflexiones, experiencias e inquietudes que habíamos puesto en común a través del correo electrónico. Por supuesto, ¡¡¡ ni punto de comparación la palabra escrita con la interacción que permite la presencia!!! (tema que abordamos en una parte de la conversación). Sin embargo, dándole vueltas estas últimas semana se me ocurrió que podía ser interesante continuar la conversación en un blog; por si alguien quiere sumarse o si a alguien le puede interesar lo que comentamos.
Siendo ambos personas de profundas convicciones religiosas, la conversación se centró en nuestra forma de vivir la fe que compartimos y en algunas situaciones y formas de entender esa fe que nos causan cierta perplejidad.
Veremos por donde discurren las conversaciones en este blog.
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